viernes, 27 de mayo de 2011

Me dí cuenta de que en Madrid yo no sería más que una hormiga minúscula entre gigantes.
Que iba a ser imposible que alguien me viera, que era y sería siempre demasiado pequeña, que aunque enorme, la gente no se fijaba a su alrededor para verme y comprender que no es sólo lo que parece. Que hay algo más detrás de las estrellas, de las nubes. Que el viento cuenta cuentos de hojas de árboles purpuras quemados en fuego azul.



Princesa de la nueva era...

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