Mi corazón volvia a palpitar con fuerza al oírla. Iba a salírseme del pecho si continuaba asi. La recuerdo, la recuerdo tan bien que parece que jamás se hubiera ido. Y ahora que la tengo de nuevo a mi lado, ahora que la siento tan cerca, me doy cuenta de lo muchísimo que la había echado de menos.
Dijimos siempre y será para siempre, por el simple hecho de que ni tu ni yo podemos vivir la una sin la otra. Curioso ¿no? La de vueltas que da la vida.
miércoles, 26 de mayo de 2010
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